Elegir un objetivo para tu cámara no es simplemente una cuestión de cubrir la mayor cantidad de distancias focales posibles. Hay una regla silenciosa que los fotógrafos más experimentados conocen bien: cuanto más amplio es el rango de un objetivo, más difícil resulta mantener la calidad óptica en todas las distancias. Un objetivo de 18-105mm, por ejemplo, suele ofrecer un rendimiento óptico superior al de uno que cubre desde los 18 hasta los 300mm. ¿La razón? La especialización. Cada lente interna de un objetivo fijo, como uno de 50mm, ha sido diseñada para rendir de manera impecable en una única distancia focal. No necesita adaptarse, no necesita comprometerse: simplemente cumple su función con excelencia. En contraste, los llamados objetivos "todo terreno", que abarcan un espectro inmenso de distancias, deben rendir aceptablemente bien en cada punto, desde los 18mm hasta los 300mm. Esa necesidad de versatilidad lleva inevitablemente a sacrificar parte de la precisión y ...
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